Aunque están abandonados, mantienen una belleza misteriosa.
Probablemente antaño llevaron a una familia sobre sus cuatro ruedas. También compartieron ese espacio un grupo de jóvenes que salieron de fiesta o viajaron a algún lugar desconocido. Otros harían el amor acurrucados ahi detrás en algún mirador.
Todos tienen una historia detrás que ahora, olvidada, deja paso a las enredaderas y a los bichejos del bosque.
La quietud de su estructura les ha permitido adaptarse al medio. Son silenciosos y respetuososo, como un árbol más.
Me encanta tu serie de los coches abandonados, parece que cada uno tiene su alma... se les ven sus almas a través de los faros, estan vivos aún.. vaya fantasmas preciosas... Mi favorito es de los ojos, oi perdón, faros azules claros, el segundo... y el sol le da esperanza, aunque esté abandonado sigue siendo acariciado por el sol...
¡¡Preciosas fotos, Leti!!
ResponderEliminarAunque están abandonados, mantienen una belleza misteriosa.
Probablemente antaño llevaron a una familia sobre sus cuatro ruedas. También compartieron ese espacio un grupo de jóvenes que salieron de fiesta o viajaron a algún lugar desconocido. Otros harían el amor acurrucados ahi detrás en algún mirador.
Todos tienen una historia detrás que ahora, olvidada, deja paso a las enredaderas y a los bichejos del bosque.
La quietud de su estructura les ha permitido adaptarse al medio. Son silenciosos y respetuososo, como un árbol más.
Hello priceless!!!!!
ResponderEliminarMe encanta tu serie de los coches abandonados, parece que cada uno tiene su alma... se les ven sus almas a través de los faros, estan vivos aún.. vaya fantasmas preciosas... Mi favorito es de los ojos, oi perdón, faros azules claros, el segundo... y el sol le da esperanza, aunque esté abandonado sigue siendo acariciado por el sol...